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El peligro de las cobijas


Cuando llega un bebé por primera vez a casa poco a poco vamos conociendo todo lo que puede representar un peligro para ella o él, como buenos mamíferos tenemos que estar en constante estado de alerta y con justa razón.


Un bebé recién nacido casi ni se mueve, pero van creciendo rápidamente y un día te das cuenta que hoy hace algo que ayer no; cuando los bebés empiezan a tener mayor movimiento (3-4 meses) es cuando debemos empezar a ver las cobijas como un peligro en potencia, el bebé puede quedar con su carita cubierta y sin la capacidad de descubrirse, por eso si tus hijos va a dormir con una cobijita asegúrate que sea bajo vigilancia.


Te voy a contar lo que me pasó a mí una vez, aun no probaba los saquitos, estábamos en casa de mis papás y mis hijos han acostumbrado siempre a dormir con la menor luz posible y en la casa de los abuelos entra mucha luz en las habitaciones, se me hizo buena idea poner al bebé en medio de almohadas altas y arriba ponerle una cobija (tipo techito bloqueador de luz), me salí de la habitación, sólo fui a la cocina, cuando iba subiendo las escaleras escuche al bebé llorando ahogadamente, corrí y lo encontré con la cobija encima, sudando, llorando desesperado; fue muy duro para mi pensar en qué pudo pasar si me hubiera tomado más tiempo en volver.


Lo que pasó fue que despertó y manoteó la cobija, la jaló y se quedó con ella encima, evidentemente jamás volví a hacer algo parecido.

Por eso es que los saquitos nos permiten tener un poco más de paz, nos quitan ese riesgo de encima y disminuyen otra preocupación importante: el que nuestros hijos tengan frío mientras duermen.


En internet hay mucha información sobre la amenaza de las cobijas en edades tempranas, no se trata de crear estrés y paranoia, se trata de tomar conciencia y hacer lo posible por aligerar nuestra vida.


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